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La importancia de escuchar…

En la voz de
Mónica Hernández, maquilladora profesional
23.04.2018

A menudo me pongo a pensar en la cantidad de personas que tienen miedo a asistir a un servicio de maquillaje a domicilio, ya sea por pésimas experiencias pasadas o por las mil y una historias que han escuchado de amistades que les platican que las dejaron horribles y tuvieron que terminar quitándose el maquillaje o rehaciéndoselo ellas mismas… Esto me hace pensar en la cantidad de colegas que andan por ahí trabajando sin tomarse un minuto para detectar las necesidades y expectativas de sus clientas.

Yo soy formadora de maquillaje profesional y cada que tengo oportunidad les hablo de este tema, de hacerles entender la importancia que tiene el que una clienta se sienta escuchada porque eso derivará en una clienta satisfecha.

Por supuesto también estoy muy consciente de que la gran mayoría de los maquillistas desarrollamos un estilo propio; y que muchas de nuestras clientas nos buscan precisamente por la identificación que sienten con nuestro estilo, pero aun así, prefiero ser partidaria de darle a cada una de las personas que se sientan en mi silla, la oportunidad de brindarle un maquillaje único, adecuado a su evento, personalidad y estilo de vida. Un maquillaje con el que se vea guapísima, pero siga siendo ella.

¿Cómo se logra eso?  Pues un poco haciéndola de detective, leyendo entre líneas lo que pudiera gustarle, o de plano haciendo preguntas clave como: ¿cuál es tu rutina de belleza diaria? Esa pregunta sencilla y la respuesta que te brinde te ayudará a determinar si estás frente a una fan de salir por la mañana con un smokey negro o a la que una BB cream en la piel ya se le hace cargado, y en base a eso dirigir tu estilo de maquillaje. No olvidándote nunca de favorecer rasgos físicos y morfológicos, sabiendo perfectamente al tipo y horario de evento al que va, si es invitada o anfitriona, apoyando su colorimetría y por último apoyando todo eso con un poco de tendencia.

Me parece mucho más rico en nuestra profesión un maquillista que adapta su estilo a las necesidades de la mujer que maquilla, que el que les impone a todas un mismo estilo haciéndolas parecer clones. Como maquillista siempre busco sacudirme un poco el ego de hacer algo 100% de mi gusto (por más que ellas te digan hazme lo que quieras tu eres la experta) en pos de que al salir de ese domicilio no corran esas clientas a “meterse mano” y a contarle a las amigas lo mal que les fue.

No olvidemos escuchar siempre a nuestras  clientas, eso es algo que muchos colegas no aplican y puede ser algo decisivo para que nos vuelvan o no a contratar.